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sábado, 7 de abril de 2007

Semana Santa




Ya hacía 10 días que no actualizaba el blog. Ya era hora. Y qué mejor momento que la Semana Santa para escribir algo nuevo. Todos los años sobre estas fechas no hacen más que televisar películas de contenido religioso que nunca tienen demasiada audiencia. Los directivos de las cadenas no deben ser muy lúcidos. A las horas en las que se transmiten esas películas la gente o está viajando, o está echándose la siesta, o está presenciando una procesión.

Ya que hablo de las procesiones, qué pena que la lluvia haya estropeado algunas. ¡Pena ninguna! Con todo el dinero que debe de costar montar todos esos pasos (las grandes estructuras en las que se representa a las vírgenes), ¿qué les costaría incorporar un toldo que protegiera de la lluvia? Suelen pesar una tonelada si mal no recuerdo, por unos pocos kilos más... Si la gente fuera más inventiva, seguro que a alguien se le occuría algo. Ya de paso, que hagan los trajes de los capuchinos con tejido impermeable.

Si alguna vez ya se ha intentado pero no ha funcionado pues espero que el próximo año tengan mejor tiempo.

jueves, 22 de febrero de 2007

Los transporte públicos II: el autobús


Continúo con otro capítulo de los medios de transporte públicos. Hoy le toca al autobús.

El autobús es bastante caótico, sobre todo cuando estás esperando a que llegue en una parada de bus. Es curioso como en España, no se si sigue una estricta fila para entrar en el autobús, y es que siempre hay alguien que se cuela. Esto en otros países no pasa.

Siempre tenemos prisa por entrar los primeros para coger un asiento antes que nadie. ¿Pero qué más da estar unos minutos más de pie? ¿Os imaginaís la gente corriendo para llegar a su casa y sentarse en una silla? Es casi lo mismo. Y en cuanto nos sentamos, nadie nos saca de ahí. Hay gente que se sienta en el asiento del pasillo, dejando el asiento de ventana vacío, ¿qué le cuesta sentarse al aldo de la ventana para no tener que molestar a quien se quiera sentar a nuestro lado? Hay mucho egoísmo.

Lo peor es cuando presencias las conversaciones de los demás. Curiosamente siempre llegan mujeres mayores que encuentra otra gente que conoce y se ponen a hablar. ¡Así de fácil!: ¡Qué tal María! ¿Cómo está tu marido? ¡¿Qué más me da a mi la vida de estas señoras?! Podrían cortarse un poco, a veces incluso cuentan sus historias médicas.

Pero no siempre los usuarios son los culpables. El conductor no se salva. Hay conductores muy antipáticos. Aunque ya cierran la puerta y han pasado un metro de la parada de bus, no te abren la puerta. Deben de estar muy amargados. Por supuesto, que hay algunos muy agradables. También hay otros que incluso tienen preparadas las monedas exactas para dar el cambio del billete, si es que los hay muy metódicos.

Desde luego, todos son iguales a la hora de saludarse. Siempre se saludan entre ellos si se cruzan dos autobuses. El próximo día: los metros y los trenes.

martes, 20 de febrero de 2007

Los transportes públicos I: El Taxi

Aquí comienza la serie de capítulos sobre los medios de transporte públicos que tantas historias nos dan cada día. En este capítulo analizaré los taxis y la figura del taxista, tan típica de nuestro país.

Excepto cuando pides el taxi en casa, siempre que necesitas uno, tarda mucho en llegar o a veces es imposible que llegue. Sobre todo los fines de semana por la noche. Si no estás en una parada de taxis (que hay tanta cola que parece que regalan algo) te cuesta mucho parar un taxi en la calle. A veces se paran delante tuyo pero coincide que es porque te has situado al lado de un semáforo en rojo, entonces los coches tiene que parar. Esos casos no cuentan.

Una vez que entras en el taxi ya suspiras y te acomodas en el asiento. El problema es que no te cobre demasiado algunos son generosos y en vez de cobrarte 6,47 € te cobran 6,45€. Qué buena gente, eso no lo hace nadie.

Aunque lo mejor de los taxistas es la conversación que dan. Ya puedes preguntarle de política, de moda, de televisión que te hablan de cualquier tema. Yo no se como lo hacen: tanto tiempo sentados en el coche y aún así están al día de todos los temas. Eso debe de ser la radio (para los que no lo sepan, en la radio no sólo hay los 40 Principales). Los taxistas son bunos consejeros, la gente en vez de llamar al teléfono de la esperanza o ir al Diario de Patricia podrían coger un taxi y contarle la vida al taxista. Él sabrá qué debeís de hacer ante tales problemas (excepto los que tengan a su familia a miles de kilómetros de España, para esos caso es mejor Sorpresa Sorpresa).

De todas formas, yo creo que todavía los taxistas pueden evolucionar: el taxista vidente.Es una idea que me acaba de surgir. Si ya un taxista sabe mucho del presente, ¿qué no sabría un taxista vidente? Habría unas conversaciones muy interesantes en el trayecto: según cómo estuvieras sentado, te podría adivinar el futuro. Sería un filón, podría existir alguna compañía de taxistas videntes, por lo menos en este caso el pagar dinero estaría justificado. También existen los taxistas meteorólogos o los taxistas Michael Schumacher, pero estos ya son bastante conocidos.

También son guías turísticos, cuando coges un taxi en una ciudad que no es la tuya te llevan por lugares que tu nunca irías con tu coche (aunque vivieses en esa ciudad). Es en ese momento cuando te preguntas si el taxista no te estará dando un rodeo. Tú le preguntas y él te contesta:

No, es que por aquí...

a) ...se da menos rodeo.
b) ...los semáforos se ponen antes en verde.
c) ...me vas a pagar más pasta porque estoy yendo más despacio y por más calles. (Esta última es lo que realmente piensan cuando dicen la opción "a" o la opción "b")


Sí es verdad que también existen taxistas que se saben el Callejero de memoria, eso sí que no sé como lo hacen aunque cada vez hay más que tienen un navegador GPS.

Aquí os pongo un video japonés de una broma de un taxi para aquellos que prefieran ver videos en vez de leer:



Recordad: el taxista es vuestro amigo. Mañana hablaré del autobús.

P.D.: Siento haber estado una semana sin actualizar mi blog, agradezco mucho a la gente que lo ha seguido visitando.

sábado, 20 de enero de 2007

Estudio sociológico: Cuando los borrachos quieren ligar

Yo no sé ligar. Es una realidad, que le vamos a hacer. Lo que sí sé, es cómo intentan ligar los chicos borrachos con una edad comprendida entre 18 y 22 años.

Si cada uno de nostros se supone que tiene una técnica, en cuanto se ingiere alcohol, todos (o casi todos) actúan igual. Mi estudio no ha sido muy extenso pero se dan varios factores que siempre se cumplen y además se dan todos al mismo tiempo.

- Se creen que bailan bien (o no se dan cuenta que bailan como si tuvieran hormigas en el cuerpo)
- Bailan a 10 centímetros de la chica
- Cuando están más cerca, les dicen algo al oído
- Van acompañados de más amigos
- Al final, nunca consiguen ligar

Como en todo estudio, siempre hay excepciones:
-Cuando no bailan de manera estúpida, se les cae la baba, una cosa compensa a la otra.
-A veces van solos. Los solitarios (también borrachos) suelen ir más directos y en cuanto no ven resultados a corto plazo, cambian de chica. Son poco ambiciosos, con tal de que sea una chica, les vale. Aunque fuera un perchero con sujetador y peluca, también valdría.
-También hay chicas borrachas que molestan a los chicos.

Desarrollo

Yo casi siempre he visto grupos de dos amigos. Imagino lo que le dice uno a otro antes de entrar en la discoteca: Tío, hoy follamos. Uno de ellos es el que se más se lanza y el otro el apoyo moral del -que denominaremos- lanzado. Primero, suelen ubicarse cerca de un grupo de féminas. Se ponen a bailar como si el suelo fuese de lava ardiendo (si hay reaggeton, peor todavía) y se sitúan muy cerca de ellas, hasta el punto de invadir el espacio vital. Acto seguido, el lanzado, se acerca a una de las chicas para decirle algo al oído y ella ni se inmuta. Después de bailar, hablar al oído e intentar sobrepasarse, las chicas pierden la paciencia e increpan a los chicos para que no les molesten más.
Al final, las chicas vuelven a pasarlo bien y los dos pinpines, sin haber conseguido su objetivo, buscan otro grupo de chicas al que ligarse.

Déjalas tío, son unas calientapollas. Esta es la excusa que le dice uno a otro para no reconocer que han actuado como unos estúpidos.

No me podeís negar que esto es un espectáculo bochornoso. Aquellos que os sintaís identificados, siento deciros que esta no es una buena táctica para poder estar con una chica.

Os dejo un vídeo para que sepáis como ligar:

El gañán - Cómo ligar